De pronto la lucha cambió de seso. El capitán se puso a golpear a la mujer que lo hacía indigno, y Chueca la golpeó también, puesto que por ella no podía acercarse a Mendoza y partirle los labios de un puñetazo. Y todo sobrevino cuando ya en lo alto jadeaba ese terrible manojo de pencas y caían al suelo las gotas de aquella otra sangre.
 

 


Carlos Eduardo Zavaleta
(Caraz, 1928). Inició su carrera literaria con la novela corta El cínico, para proseguir con el libro de cuentos La batalla en 1954, la novela Los Ingar (1955) y El Cristo Villenas (1955), Palido pero Sereno (1997), entre otras. Es miembro de la Generación del 50, ha obtenido Premio Nacional de Novela Federico Villareal 2000.

 
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